Anticoncepcion hormonal de emergencia y el debate sobre su mecanismo de acción
Instituto
Chileno de Medicina Reproductiva.
José Ramon Gutierrez 295
Santiago, Chile
Fax: 562 633 6204
Casilla electrónica: hcroxatto@icmer.org
Introduccion
La
anticoncepción hormonal de emergencia (AE) comprende píldoras
anticonceptivas que las mujeres pueden utilizar en los días siguientes
a un coito no protegido con el fin de evitar un embarazo no deseado. Estos métodos
están indicados en aquellos casos en que la mujer fue forzada a tener
una relación sexual, o tuvo una relación sexual voluntaria sin
usar protección o la protección fue usada de un modo defectuoso.
Los dos métodos hormonales actualmente en uso son menos eficaces que
la anticoncepción hormonal para uso regular y de ningún modo pueden
sustituirla. Por otra parte aunque producen síntomas molestos, son inocuos
y no tienen contraindicaciones médicas (OMS 1992)
Actualmente se usan píldoras que contienen 750ug de levonorgestrel sólo
o píldoras combinadas que contienen 100ug de etinil estradiol y 500ug
de levonorgestrel. Este último es conocido como método de Yuzpe.
Ambas se administran dentro de las 72 horas que siguen a la relación
no protegida y se toma una píldora dos veces con un intervalo de 12 horas.
Las píldoras de levonorgestrel solo son más efectivas y se asocian
a menos efectos adversos que las combinadas (Task Force 1998) por lo que en
este momento hay una clara tendencia a que se prefiera el uso del levonorgestrel
solo antes que el uso del método de Yuzpe.
Estos dos métodos están aprobados por la OMS y por las agencias
reguladoras de medicamentos de Europa, Norte América, muchas de las de
Asia. En América Latina han sido aprobadas en algunos países mientras
que en otros se ha producido una fuerte reacción de algunos sectores
católicos, los cuales aduciendo que son métodos abortivos han
interferido con su aprobación. La AE permite evitar embarazos no deseados,
cuando no se han usado otros métodos antes del acto sexual o en el caso
de una violación. En estos casos, la AE es el último recurso para
evitar un aborto provocado o las consecuencias que tiene para un niño,
la mujer y la familia un nacimiento no deseado. Esto es importante desde la
perspectiva de salud pública y personal, dada la alta frecuencia de abortos
provocados, embarazos en adolescentes e hijos no deseados, abandonados o maltratados.
La AE presta especial ayuda a las mujeres que han sido violadas y quieren evitar
un embarazo. El uso de cualquier tipo de anticoncepción en caso de violación
ha sido aceptado por importantes teólogos católicos como legítima
defensa contra las posibles consecuencias de una agresión injusta (Palazzini
y col 1961). No obstante hay católicos que sostienen que estos métodos
interrumpen el desarrollo del cigoto o impiden la implantación del embrión
en el endometrio y por lo tanto los califican de abortivos y se oponen a su
comercialización. En Chile, país en el cual el aborto provocado,
por cualquier razón que sea, está prohibido y penado por la ley,
grupos que se auto designaron pro vida presentaron un recurso de amparo ante
la corte suprema para proteger la vida de los embriones presuntamente amenazada
por la aprobación de un producto dedicado a la AE que contiene levonorgestrel.
Por el contrario otros grupos defienden el derecho de las mujeres a tener acceso
libre a estos productos, argumentando que no hay evidencia científica
alguna que demuestre que son abortivos y que frente a la duda le corresponde
a la mujer decidir en conciencia si lo usa o no lo usa.
Eficacia anticonceptiva
La
probabilidad de que una mujer se embarace a consecuencia de un coito único
depende de cuando éste tenga lugar en el ciclo menstrual. Un coito sólo
puede producir un embarazo si ocurre en el día de la ovulación
o en alguno de los cinco días precedentes (Wilcox y col 1995). En ninguno
de esos días la probabilidad de que ocurra embarazo excede 0.36 siendo
el promedio para los 6 días fértiles 0.23. La ubicación
de estos 6 días fértiles dentro del ciclo menstrual es extremadamente
variable de una mujer a otra y de un ciclo a otro debido a que la ovulación
puede ocurrir tan temprano como el día 10 del ciclo o tan tarde como
el día 23. Hasta ahora no se ha desarrollado ningún procedimiento
que permita establecer de un modo seguro, práctico y económico
si una relación sexual no protegida que genera el temor de un embarazo
no deseado ocurrió en uno de esos seis días o fuera de ese período.
Todo esto determina que sea difícil establecer con seguridad si una mujer
está en riesgo de embarazarse después de haber tenido una relación
sexual no protegida. Ante esta dificultad se han desarrollado algoritmos que
permiten estimar tal riesgo basándose en la historia menstrual de la
mujer. Sin embargo esas estimaciones tienen un margen de error apreciable. Es
importante tener en cuenta que en los estudios clínicos en que se evalúa
la efectividad de los métodos anticonceptivos de emergencia, no todas
las mujeres que participan y reciben el anticonceptivo de emergencia están
expuestas al riesgo de embarazo. Por ello, la tasa de falla del método
no se debe calcular sobre el total de mujeres tratadas (Tasa cruda) sino que
sobre el total de mujeres expuestas al riesgo (Tasa de prevención) (Silvestre
y col 1991). Se trata de establecer cuantos embarazos que se habrían
producido de no usarse el anticonceptivo se evitaron usándolo. Para ello
se usan los algoritmos mencionados anteriormente. En el caso del levonorgestrel
(LNG), los dos estudios más importantes que se han publicado (Ho y Kwan,
1993; Task Force, 1998) establecieron que en condiciones óptimas de uso,
el LNG previene entre el 60% y el 89% de los embarazos esperados, calculados
con el algoritmo de Dixon. Se estableció además que la efectividad
del método decrece progresivamente a medida que aumenta el intervalo
entre el coito y la ingestión del medicamento. La tasa cruda de embarazo
aumenta de 0.5 cuando se ingiere en las primeras 12 horas después del
coito a 4.1 cuando se ingiere entre 60 y 72 horas después del coito (Piaggio
y col 1999).
Cualquier explicación de cómo el LNG previene embarazos, cuando
es usado como anticonceptivo de emergencia, debe dar cuenta de los hechos arriba
mencionados. Es decir que debe ser coherente conque sólo previene 60-89%,
y no el 100%, de los embarazos y que es más efectivo para prevenirlos
mientras más pronto se tome después del coito.
Estudios sobre EL mecanismo DE accion
Desde el punto de vista de la fisiología del proceso reproductivo hay que destacar que entre los coitos que ocurren en los días fértiles 5 de cada 6 (83%) ocurren entre uno y cinco días antes de la ovulación. Es decir que los espermatozoides tienen que esperar todo este tiempo en el tracto genital femenino hasta que se produzca la ovulación. Hay por lo tanto, en un porcentaje elevado de casos, una posibilidad real de que el anticonceptivo de emergencia interfiera con la migración y función de los espermatozoides y/o con el proceso ovulatorio y que prevenga por estos mecanismos el encuentro de un óvulo con un espermatozoide en la trompa de Fallopio. Esta posibilidad ha sido explorada experimentalmente en la mujer pero lamentablemente los estudios publicados a la fecha son pocos y no son enteramente definitorios ya sea por su diseño o por el escaso número de observaciones.
Efectos del LNG sobre la migración y función espermática
Kesseru y col (1974) demostraron que la administración de 400ug de LNG 3-10 horas después del coito produce una disminución del número de espermatozoides recuperados de la cavidad uterina, observable ya a las 3 horas después del tratamiento; aumenta el pH del fluido uterino a las 5 horas lo cual inmoviliza a los espermatozoides; y aumenta la viscosidad del moco cervical a partir de las 9 horas negando el paso de más espermatozoides hacia la cavidad uterina. Aunque estas observaciones fueron hechas usando sólo un 57% de la dosis actual, ellas son altamente relevantes al modo de acción del LNG usado como anticonceptivo de emergencia.
La fisiología de la migración espermática en la mujer es poco conocida pero los escasos datos disponibles señalan que ocurre en dos fases como en el resto de los mamíferos (Croxatto 1996). Una fase rápida y breve por la cual llegan los primeros espermatozoides a la trompa a los pocos minutos después del coito y una fase sostenida en el tiempo por la cual los espermatozoides almacenados en las criptas del cuello uterino migran en sucesivas cohortes hacia la trompa en el curso de varios días. Los únicos experimentos que han evaluado la capacidad fecundante de estas dos poblaciones de espermatozoides revelan que sólo los de la fase sostenida tienen capacidad fecundante. La fase sostenida es esencial para mantener en la trompa de Fallopio una población de espermatozoides con capacidad fecundante hasta que se produzca la ovulación, ya que los que aquí llegan ni se quedan ni persisten viables por mucho tiempo. En efecto, pasan a la cavidad peritoneal o bien se adhieren al epitelio de la trompa por algunas horas, proceso en el cual se capacitan. Una vez capacitados pierden en corto tiempo su viabilidad. Mientras se espera que ocurra la ovulación, la población de espermatozoides que se encuentra en la trompa de Fallopio está en constante renovación gracias a nuevas falanges de espermatozoides que llegan desde el reservorio cervical. La dinámica de este proceso tiene una eficiencia limitada ya que la población de espermatozoides que se encuentra en el inmenso espacio laberíntico de la trompa humana, en cualquier momento después de un coito, no sobrepasa habitualmente unos pocos cientos o unos pocos miles. Más aun, la tasa de fecundación in vivo en la especie humana en las mejores condiciones es sólo 50% (Alvarez y col 1988). Es decir, si 100 mujeres de fertilidad probada tienen relaciones sexuales no protegidas en el período fértil, en sólo 50 de ellas ocurre fecundación. Si es así en condiciones óptimas, es de suponer que en condiciones no óptimas, vale decir cuando el LNG está interfiriendo con la migración y función espermática la tasa de fecundación debe estar muy comprometida. La interferencia del LNG con la migración espermática sostenida, demostrada por Kesseru, necesariamente debería reducir o anular la probabilidad de que ocurra la fecundación, si es que llega a producirse la ovulación.
Efectos sobre el proceso ovulatorio
La
posibilidad de que el LNG, usado como anticonceptivo de emergencia, inhiba la
ovulación en la mujer ha sido explorada por varios autores utilizando
diversos diseños experimentales. En la mayoría de los casos el
LNG ha sido administrado en el día del pico de LH (LH+0) en la orina,
el cual es fácil de detectar, pero tiene el inconveniente de que la ovulación
suele ocurrir en ese mismo día y por lo tanto es demasiado tarde para
inhibirla. De hecho, los datos indican que dado el LNG en ese día, inhibe
la ruptura folicular o interfiere con la formación de un cuerpo luteo
sólo en una baja proporción de los ciclos tratados. A modo de
ejemplo 5 de 12 en el estudio de Hapangama y col (2001) y 0 de 11 en el de Durand
y col (2001). En algunos casos se intentó administrar el LNG dos días
antes del pico de LH (LH-2) pero es difícil acertar y es casi imposible
determinar en cuantos casos se logró. En el estudio de Marions y col
(2001), el tratamiento con LNG en LH-2 suprimió el pico de LH en 5 de
5 casos, no se determinó si hubo o no hubo ruptura folicular pero se
detectó fase lutea de características normales en los 5 casos.
En el estudio de Durand el tratamiento dado presuntamente en LH-2, en LH-3 o
en LH-4 fue seguido de ruptura folicular y niveles significativamente disminuidos
de progesterona en la fase lutea en 8 de 8 casos. Finalmente, en este mismo
trabajo se trató a un grupo de mujeres en el día 10 del ciclo
menstrual. En 12 de 15 se inhibió la ovulación, (no hubo ruptura
folicular ni fase lutea) y en otras tres se postergó la ovulación
más allá del límite máximo de los 6 días
que pueden esperar los espermatozoides al óvulo.
Es evidente que LNG administrado durante la fase folicular tiene la capacidad
de interferir con el proceso ovulatorio, ya sea suprimiendo el pico de LH, la
ruptura folicular o la luteinización. El efecto de LNG sobre otros componentes
críticos del proceso ovulatorio, como la maduración del oocito
y la expansión del cúmulo, no ha sido evaluado. Los efectos del
LNG sobre la ovulación parecen depender de la anticipación con
que se administra. Lamentablemente aun no se ha usado el diámetro del
folículo dominante como marcador del momento en que se administra. Con
el método de Yuzpe se demostró muy buena correlación entre
ese marcador del momento de administración y la inhibición de
la ovulación (Croxatto et al 2001).
Efectos sobre el Endometrio
Otros
estudios han explorado la posibilidad de que el LNG interfiera con el desarrollo
progestacional del endometrio, el cual es considerado esencial para que se implante
el blastocisto. En estos estudios se han utilizado distintos diseños
y se han evaluado tanto aspectos morfológicos como moleculares del endometrio.
Desde un punto de vista fisiológico y farmacológico parece muy
improbable que la administración de una progestina sintética como
el levonorgestrel altere este proceso que normalmente es inducido por la progestina
natural al actuar sobre un endometrio que creció bajo el estímulo
estrogénico.
En el estudio de Marions se examinó la biopsia de endometrio obtenida
en el período de receptividad endometrial en 3 mujeres que recibieron
LNG en LH-2 y en 4 que lo recibieron en LH+2. Se analizaron 8 parámetros
morfométricos al microscopio de luz, uno morfológico al microscopio
electrónico de barrido y 6 parámetros moleculares por inmunohistoquímica.
Casi sin excepción, ninguno de ellos mostró diferencias con lo
observado en las biopsias obtenidas en los ciclos controles de los mismos sujetos.
El estudio de Durand analizó 24 biopsias de endometrio obtenidas en ciclos
en los que se administró LNG y en los que no se inhibió la ovulación.
El examen incluyó menos parámetros y menos técnicas que
el estudio de Marions, pero el resultado fue comparable en el sentido en que
no se encontró alteración morfológica alguna al comparar
ciclo control y tratado en la misma mujer.
Los resultados de estos dos estudios confirman que en esta aplicación,
cuando no suprime la fase lutea, el LNG no interfiere con el desarrollo progestacional
del endometrio. Por lo tanto estos resultados no dan ningún apoyo a la
hipótesis de que el LNG altera el endometrio e impide la implantación.
Efectos sobre el desarrollo del embrión y la implantación
Carecemos de datos empíricos que demuestren que hay mayor pérdida de óvulos fecundados después de usar LNG en comparación con un grupo control. También carecemos de datos empíricos que demuestren que no hay mayor pérdida de óvulos fecundados, antes o durante la implantación, después de usar LNG en comparación con un grupo control. Esta última situación prevalece para todos los métodos anticonceptivos en uso, incluyendo los métodos llamados anovulatorios y los métodos llamados de abstinencia periódica. Algunos creen que los anovulatorios en perfecto uso no podrían dar lugar a que se fecunde un óvulo, no obstante ningún método anticonceptivo es 100% efectivo, ni siquiera en perfecto uso. Hay métodos como la esterilización quirúrgica femenina, los implantes subdérmicos de progestinas y los dispositivos intrauterinos cuya efectividad no depende de la perfección de su uso y a pesar de ello fallan. Con mayor razón se puede presumir que cuando una mujer se salta una o más píldoras anovulatorias en la mitad del ciclo se pone en riesgo de que se produzca la ovulación y la fecundación y luego las píldoras que sigue tomando impidan la implantación. Esto nunca ha sido descartado en forma empírica. En el caso de los métodos de abstinencia periódica, se intenta alejar el coito de la ovulación para que caiga fuera del período fértil, pero ya sea por falla en el diagnóstico de la ovulación o en el control del comportamiento sexual, éstos métodos están asociados a un mayor riesgo de que ocurra fecundación de óvulos envejecidos después de la ovulación. La fecundación de óvulos envejecidos da origen a cigotos cuyo destino es morir pocos días después de haber comenzado a desarrollarse (Wilcox y col 1988). Este mayor riesgo de producir embriones de corta viabilidad asociado a los métodos de abstinencia periódica tampoco ha sido descartado empíricamente. Por ende, la falta de una demostración positiva de que el uso de LNG no se asocia a una mayor pérdida de huevos fecundados, no es un rasgo que lo diferencie del resto de los métodos anticonceptivos.
Análisis lógico
La
distribución asimétrica de los días fértiles en
torno a la ovulación determina que el 83% de los coitos potencialmente
fértiles ocurran entre 1 y 5 días antes de la ovulación,
lo cual deja un margen de tiempo para que el LNG interfiera ya sea con la migración
y función espermática o con el proceso ovulatorio o ambos. Estos
dos mecanismos explican que mientras más pronto se da el LNG después
del coito resulte más eficaz para prevenir el embarazo. La posibilidad
de que estos mecanismos operen en aquellos casos en los cuales el coito ocurrió
en uno de los cinco días que preceden a la ovulación está
condicionada solamente a que el LNG se tome no más tarde de las últimas
12 horas del quinto día.
Por otra parte, si estos fueran los dos únicos mecanismos, se explicaría
también que el método no pueda prevenir todos los embarazos. Hay
un 17% de probabilidades de que el coito ocurra en el día de la ovulación.
En tales casos es muy difícil que el LNG pueda prevenir la fecundación.
También es difícil que la prevenga si el coito ocurre en el cuarto
o quinto día (de los 6 días fértiles) y la ingestión
del LNG se posterga más allá del día de la ovulación.
Por lo tanto si no hay un mecanismo de acción posterior a la fecundación,
se debería establecer un embarazo en aproximadamente el 12% de los casos
en riesgo (Tabla 1), porcentaje que coincide con el observado (11%) en el estudio
del Task Force.
Conclusiones
Los
estudios conocidos hasta el momento son insuficientes para caracterizar de un
modo satisfactorio el mecanismo de acción del LNG en la anticoncepción
de emergencia. La carencia de datos empíricos que demuestren que no hay
mayor pérdida de óvulos fecundados después de usar LNG
que en un grupo control no es una característica que distinga a este
método ya que es compartida por todos los métodos actualmente
en uso.
Los antecedentes presentados y su análisis, no permiten sustentar la
hipótesis de que el LNG, usado como anticonceptivo de emergencia, previene
embarazos porque interrumpe la implantación de óvulos fecundados.
Tampoco sustentan una duda razonable al respecto ya que los datos disponibles
indican que si ello ocurriera lo sería de un modo muy excepcional. Hay
otros inventos del hombre, como son los vehículos de transporte actualmente
en uso que sirven buenos propósitos, los que excepcionalmente dentro
de su uso normal causan la muerte de personas inocentes que son atropelladas
o se ven envueltas en diversos tipos de accidentes. La probabilidad de que LNG
interrumpa el desarrollo de un embrión es tal vez menor que la probabilidad
de que un vehículo terrestre interrumpa la vida de una persona.
Palabras claves: Levonorgestrel, anticoncepción de emergencia, mecanismo de acción
Referencias
Alvarez
F, Brache V, Fernández E, Guerrero B, Guiloff E, Hess R, Salvatierra
AM, Zacharias S. New insights on the mode of action of intrauterine contraception
devices in women. Fertil Steril 49: 768-773, 1988
Croxatto HB. Gamete Transport. Reproductive Endocrinology, Surgery, and Technology.
Editors: Adashi EY, Rock JA, Rosenwaks Z. Lippincot-Raven, New York. Chapter
18: 386-402, 1996
Durand M, Cravioto MC, Raymond E G., Durán-Sanchez O, De la Luz-Hinojosa
M., Castell-Rodríguez A, Schiavon R, Larrea F. On the mechanism of action
of short-term levonorgestrel administration in emergency contraception. Enviado
a Contraception.
Hapangama D, Glasier AF, Baird DT. The effects of pre-ovulatory administration
of the levonorgestrel on the menstrual cycle. Contraception 63:123-129, 2001
Ho PC and Kwan MSW. A prospective randomized comparison of levonorgestrel with
the Yuzpe regimen in post-coital contaception. Hum Reprod 8: 389-392, 1993
Kesserü E, Garmendia F, Westphal N, Parada J. The hormonal and peripheral
effects of d-Norgestrel in postcoital contraception. Contraception 10: 411-424,
1974
Marions L, Danielsson KG, Hultenby K, Lindell I, Sun X, Stabi B, Bygdeman M.
Emergency contraception with levonorgestrel and mifepristone: mechanism of action.
Enviado a Am J Obstet Gynecol
Organización Mundial de la Salud, Anticoncepción de Emergencia,
Guía para prestación de servicios, Ginebra, 1999.
Palazzini P, Hurth F, Lambruschini F. Studi Cattolici 5: 64-72, 1961.
Piaggio G, Von Hertzen H, Van Look PFA. Timing of emergency contraception with
levonorgestrel or the Yuzpe regimen. Lancet 353: 721, 1999
Silvestre L, Bouali Y, Ulmann A. Postcoital contraception: myth or reality?.
Lancet 338: 39-41, 1991
Task Force on Postovulatory Methods of Fertility Regulation. Randomised controlled
trial of levonorgestrel versus the Yuzpe regimen of combined oral contraceptives
for emergency contraception. Lancet 352: 428-433, 1998
Wilcox AJ, Weinberg CR, Baird DD. Post-ovulatory ageing of the human oocyte
and embryo failure. Hum Reprod 13: 394-397, 1998
Wilcox AJ, Weinberg CR, Baird DD. Timing of sexual intercourse in relation to
ovulation effects on the probability of conception, survival of the pregnancy,
and sex of the baby. New Engl J Med 333: 1517-1521, 1995
Tabla 1: Cálculo de la probabilidad de embarazo clínico por coito único en los días fértiles luego de tomar LNG dentro de las primeras 72 horas que siguen al coito, si es que los mecanismos por los que el LNG previene el embarazo sólo impiden la fecundación y no actúan una vez que la fecundación ha ocurrido.
| Día del período fértil en que ocurre el coito¹ | Proporción de casos que tiene coito en ese día² | % en que LNG no alcanzaría a inhibir la fecundación³ | Proporción de casos en que ocurriría la fecundación4 | Proporción que originaría embarazos clínicos5 |
| 6* | 16.6% | 100% | 8.3% | 6.2% |
| 5 | 16.6% | 66.6% | 5.5% | 4.2% |
| 4 | 16.6% | 33.3% | 2.7% | 2.0% |
| 3 | 16.6% | 0% | 0% | 0% |
| 2 | 16.6% | 0% | 0% | 0% |
| 1 | 16.6% | 0% | 0% | 0% |
| total | 100% | 16.5% | 12.4% |
1 Cada
día corresponde a un período de 24 horas y se asume que el coito
ocurre en la mitad del período.
2 Se asume que todos los días tienen la misma probabilidad.
3 Para todos los días se asume que un tercio de las mujeres toma el
LNG dentro de las primeras 24 horas, otro tercio en las segundas 24 horas
y el tercio restante en las terceras 24 horas después del coito. Esto
determina que en los días 5 y 4 en dos tercios y un tercio respectivamente
de los casos el LNG no alcanzaría a impedir la fecundación.
Se asume también que la efectividad para impedir la fecundación
es de 100% si la ingestión es oportuna.
4 Para el día 6 es la mitad del 16.6%; para el 5 es la mitad de 2 tercios
del 16.6%; para el día 4 es la mitad de un tercio del 16.6%. Según
Alvarez y col (1988), en condiciones óptimas, la relación sexual
en el período fértil produce fecundación sólo
en el 50% de los casos
5 Según Wilcox y col (1995) sólo el 76% de los embarazos químicos
se traducen en embarazo clínico.
* Día de la ovulación